Merlín,
la vuelta a los orígenes
El mito de Merlín
Con toda la intención de «re-celtizar»
la Galia, el mito de Merlín y los caballeros de la mesa redonda,
cuya fuente histórica se sitúa en la frontera entre
Escocia e Inglaterra, se situó en el bosque de Brocéliande.
Y hecho curioso, la personalidad de Merlín Emrys, el druida
de Arturo, sobresalió a la de Laïloken (personaje descrito
como profeta, y que moraba en el seno del bosque, entre los animales
salvajes) y al personaje muy real de Eon de la Estrella, ermitaño
iluminado luego «gurú» rodeado de discípulos,
que vivía en bosque de Brocéliande y cuyos rasgos
característicos místicos hacen divisar características
druídicas evidentes. Esto explica que la yuxtaposición
con el mito de Merlín se haya hecho tan fácilmente.
La vuelta a los orígenes
Con voluntad y coraje es posible reencontrar
el druidismo, comprenderlo y vivirlo.
Por supuesto esto no le dará, como el druida antiguo, ninguna
ventaja en el plano temporal; este hecho no debe ser estudiado desde
una perspectiva política ya que carece de objetivos, sino
considerado bajo un ángulo espiritual porque hace referencia
a la notoriedad, a la necesidad de reconocimiento y de poder social.
La pérdida de la influencia sobre el poder temporal es pues
ante todo una pérdida del prestigio social.
Y sobre este último aspecto, se distingue Merlín el
Hechicero, el personaje histórico, legendario y múltiple,
atravesando siglos y países, el personaje que mejor describe
al druida y lo resitua en su fuente del bosque, cerca de las fuerzas
de la Naturaleza, de lo sagrado y de los dioses, lejos de las contingencias
sociales, las guerras y otros disgustos de la civilización
de los que se aparta deliberadamente.
Únicamente deseando del mundo el amor de su bien amada, Merlín
había renunciado a su influencia sobre el rey, y consecuentemente
sobre la temporalidad refugiándose en las fuentes más
puras y más naturales del druidismo, las fuentes al lado
de las cuales bebió y las cuales le hicieron reencontrar
el sentido común y la sabiduría que la sociedad guerrera
conflictiva le había hecho perder.
De esta manera, practicando la Naturofenología, ustedes no
se harán unos druidas sino Merlines, no unas reinas sino
damas del lago.
Y les deseo que se lamenten menos que Merlín en sus horas
difíciles con sus reflexiones sobre las desgracias del mundo
y sus injusticias, y que ansíen menos la esperanza de encontrar
su alma gemela, y que puedan reconciliarse con la Naturaleza y con
lo sagrado, y que se rían con todo su ser, como hizo el hechicero
perdido en el bosque de luz del paraíso.
La naturaleza y la
espiritualidad
El chamanismo como el druidismo tomaban la cara
de «espiritualidad verde». La importancia dada de nuestra
madre Natural y el mundo vegetal, la asociación de los dioses
a los árboles en el celtismo muestran esta voluntad de fundir
la espiritualidad a la naturaleza, de guardar en la memoria la importancia
del mundo vegetal, la conciencia, el afecto y el agradecimiento
que deberíamos tener hacia la Naturaleza entera.
De hecho, toda espiritualidad se debería cultivar en el jardín
del Edén, desempeñando así un papel benéfico
a nivel planetario, que fuese un poco su fuente sagrada, ya que
se enriquecería y se embellecería de la vida de los
árboles, las plantas y las flores en el seno de las cuales
es muy bueno meditar, reencontrando el sitio en el Universo, donde
los delicados perfumes encantan el alma y el espíritu.
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Por Gilles GABLAIN
Naturo-Fosfenólogo
Diplomado por la Escuela del
Dr. LEFEBURE.
Asistido por:
Lucile QUACH VAN LÊ
Diplomado en neurociencias.
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