Los Druidas
y los Megalitos
El Sidh
Está escrito que no se puede comprender
el druidismo independientemente del celtismo, pero esta aserción
me parece parcialmente exacta. En efecto, sabemos que los druidas
no eran los constructores de megalitos, sin poder probar que estos
últimos no eran proto-druidas, guardianes de la proto-espiritualidad
del druidismo.
La morada de los dioses de los druidas reside en los megalitos,
y el Sidh, la plenitud que procuran cumplir los iniciados
y que se define como la vía, se localiza bien en los
cerros, o bien sea en el fondo de un lago, en un castillo de luz,
o bien todavía allende del océano, al oeste. Estos
hechos añadidos a otras precisiones desarrolladas en el libro
En la luz de los druidas demuestran el lazo entre la espiritualidad
de los druidas y las construcciones de piedras levantadas e indican
un origen probablemente marítimo y occidental del pueblo
de los megalitos. Por este hecho, la teoría del origen medio
oriental o euroasiático celta, no es suficiente para divisar
la singular metafísica de los druidas.
Mientras que la temporalidad (la organización del sistema
social) y la ancestralidad de los celtas parecen tener su origen
en el oriente medio o por los alrededores del Mar Negro, su espiritualidad
parece de origen occidental. Sobre estas bases, más completas,
podemos hacernos una idea explícita de estos druidas misteriosos
y descubrir en profundidad su espiritualidad. Antes de su aparición
histórica indiscutible, alrededor de un milenio antes de
J.C. en la Europa antigua y en particular en la Galia, ¿se
conocía la fusión entre la espiritualidad megalítica
y el sistema social neolítico? Muy probablemente que así
fuese, y los descubrimientos arqueológicos así lo
demuestran.
¿El hombre del Neolítico fusionado al hombre del Megalítico
en Europa Occidental no es otra cosa que un proto-druida? Así,
para descubrir la luz de los druidas, ni tan siquiera debemos dirigir
la mirada hacia Oriente, sino hacia Occidente allende del océano,
al oeste dónde se ilumina la morada de los dioses, el Sidh.
El pueblo de los
megalitos
La época megalítica, en su génesis,
nos descubre la construcción de los primeros edificios arquitecturales
del mundo de carácter funerario, astronómico, mágico
y litúrgico. Construidos por la grandeza y marcados por la
espiritualidad, nos muestran la aparición de la abstracción
simbólica, cuyos dibujos se reencuentran grabados en los
megalitos, y se prolongan en el seno del Neolítico.
Los signos abstractos y simbólicos predominan en el arte
de este pueblo; su utilidad para conectarse a lo absoluto no ofrecen
ninguna duda. Los menhires representan a veces los Hermes antiguos,
es decir, mesas naturales sobre las cuales se grababan los signos
y los símbolos de lo absoluto. Múltiples signos grabados
sobre los monumentos de piedra y representados rodeados en un círculo,
muy a menudo evocan la energía.
Las estructuras megalíticas fueron muy a menudo construidas
y orientadas con arreglo al movimiento de los astros, particularmente
a la Luna y el Sol. Las piedras y los túmulos no eran únicamente
los antiguos observatorios de los movimientos cósmicos, sino
que también se empleaban para oficios como de templos de
luz y constituyéndose por este motivo como los antepasados
de los ángelus medievales.
La Luna y Sol, mirados a la hora indicada por el sacerdote rey de
los megalitos, se deslizan en sus arcos elípticos entre dos
o varias piedras, en este instante preciso una luminosidad radial
de la fuente de luz les da la oportunidad a los observadores de
gozar de un fosfeno natural de gran interés. El pensamiento
sagrado de un maravillado observador se mezcla con fluidez, en un
espectáculo maravilloso, con su fosfeno angelical, provocando
en él múltiples conexiones cerebrales y estados de
conciencia.
Parece evidente que la luz desempeña un papel de primordial
en las referencias histórica del hombre con lo sagrado.
Triple origen
¿Podemos hablar de un triple origen de
sus conocimientos: chamánico, atlántico y védico?
¿Triple origen en contacto con el chamanismo, los megalitos
y la sociedad neolítica? Difícil afirmación,
más aún cuando esto nos parecía increíble,
y sin embargo si se toma la molestia de estudiar la historia y su
entrelíneas, comprobamos que una gran cantidad de elementos
concordantes valida este origen triple de la metafísica céltica.
Todo apunta que a nuestros antepasados celtas eran unos hombres
producto de diferentes síntesis y limpias corrientes de pensamiento
destinados a favorecer la abertura interior.
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Por Gilles GABLAIN
Naturo-Fosfenólogo
Diplomado por la Escuela del
Dr. LEFEBURE.
Asistido por:
Lucile QUACH VAN LÊ
Diplomado en neurociencias.
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