La Luz
de los Druidas
La naturaleza
Los druidas son los hombres de lo sagrado; no
obstante ciertas características les asemejan a chamanes,
sobre todo en la relación que establecen con la Naturaleza
(incluso podría decirse que en cierto modo, desarrollaron
su propio chamanismo).
El bosque sagrado representa el lugar privilegiado de sus cultos,
e ilustra claramente toda la importancia que concedían los
druidas a la Naturaleza para conectarse otra vez a lo sagrado.
La luz
La luz desempeña un papel de importancia
capital en el druidismo. Su Dios, Lug , es el Dios de luz.
Las luces encantadas de Avalon, de Brocéliande o de la Santa
Baume, la luz fantástica del Grial forman parte integrante
de la sorprendente mitología celto-druídica. Los fuegos
de Bello o los fuegos mágicos de los druidas, el Sol, la
Luna, las Estrellas, así como la reflexión de la luz
sobre el agua de un lago, de un río, o en el horizonte del
océano, son objeto de prácticas diversas con la luz.
Esto muestra la importancia que los druidas concedían a la
luz, a menudo atribuyéndole el calificativo de hábitos
de los dioses, por el hecho de que la consideraban como el envoltorio
externo más sutil de la manifestación de los dioses,
antepasados y fuerzas de la Naturaleza. Y esta idea, expresada poéticamente
en la mitología céltica, se articula en un lenguaje
fisiológico nacido de los descubrimientos del Doctor LEFEBURE.
De hecho, los druidas divisaron o descubrieron, sea por la poesía,
la fisiología natural, o por una aproximación proto-científica,
la importancia de las fuentes de luz en el desarrollo físico,
energético y espiritual del ser humano. Si no hubiera sido
así, su Dios más grande no sería el Dios de
luz.
La energía
en la mitología céltica
Reencontramos la importancia de las rotaciones
y de las fijaciones luminosas en la mitología céltica,
esta energía que da a los druidas y a las brujas la posibilidad
de volar, de desdoblarse y de transformarse
Los celtas pusieron énfasis en la intensidad que proporciona
la energía, y que produce un aumento de calor en el cuerpo.
Este hecho queda demostrado en el «furor» divino del
héroe Cûchulainn, el arquetipo del dios-chaman contorsionista,
cayendo en trance como los chamanes y aumentando considerablemente
su calor interior; este «furor» divino se reencuentra
en Odin-Wodan, el Lug germánico.
La mitología céltica está repleta de historias
donde el uso de la energía y de su calor desempeña
un papel importante en el seno del cuento. Encontramos en la historia
de Arturo, en su hermano mayor May, un ejemplo explícito.
El cuento de Kulwch y Olwen cuenta que Kaï tiene el poder de
Quedarse nueve noches y nueve días bajo el agua; se quedaba
nueve noches y nueve días sin dormir [
.] y cuando Kaï
lo deseaba, se convertía en un gigante tan grande como el
árbol más grande del bosque. Otro privilegio: cuando
la lluvia caía en su máxima intensidad, todo lo que
sostenía su mano y un palmo por encima y por debajo de ella,
todo se mantenía seco, tan grande era el calor natural que
desprendía. Hasta les servía de combustible a sus
compañeros para hacerles de fuego, cuando fueron atrapados
por el frío.
Estas experiencias destinadas a desarrollar la intensidad del calor
interior son también relatadas entre los Yoguis de la India
y del Tíbet.
|
|
Por Gilles GABLAIN
Naturo-Fosfenólogo
Diplomado por la Escuela del
Dr. LEFEBURE.
Asistido por:
Lucile QUACH VAN LÊ
Diplomado en neurociencias.
|